Carlos Quijano

Nació en Montevideo en 1900. Destacado estudiante, culmino la carrera de abogacía en la Universidad de la Republica Oriental del Uruguay con medalla de oro a los 23 afijos y luego viajo a Francia para cursar ciencias políticas y economía en La Sorbona. Desde muy joven militad en el Partido Nacional, y durante su estadía en Paris fue corresponsal de El País.

En esta ciudad contribuyo a fundar la Asociación de Estudiantes Latinoamericanos junto a José Vasconcelos, Manuel Ugarte y Miguel Ángel Asturias. Regreso al Uruguay en 1928, y ocupo un escafilo de diputado por el Partido Nacional. Continúo su actividad periodística fundando el diario El Nacional y, más tarde, el semanario Acción. En 1935 participo de manera activa en un frustrado intento revolucionario contra la dictadura de Gabriel Terra.


Fue en 1939 cuando fundo el semanario Marcha, al que su nombre quedaría unido para siempre. Esta influyente publicación tuvo un alcance continental, y en ella reunió a un grupo excepcional de colaboradores, que daban cobertura a temas culturales y políticos con inusual solvencia.

Al mismo tiempo, publico la Revista de Economía y ocupo la cátedra de Economía en la Facultad de Derecho. En 1974 fue detenido por las autoridades militares y al ano siguiente partió al exilio, radicándose en México, donde fue profesor de la Universidad Autónoma. Desde allí impulso la publicación de los Cuadernos de Marcha hasta el final de sus días. Murió en la Ciudad de México en 1984.

La prensa en el siglo XX

En 1912 se fundó el Diario del Plata, cuya redacción e imprenta estuvieron instaladas en el ala izquierda del Teatro Solís. La empresa editora, dirigida por Juan Andrés Ramírez, publicaba también un vespertino, El Plata, que en 1914 comenzó a salir como matutino. Este ultimo trato temas políticos y económicos, pero dio preferencia a los literarios y sociales, atendiendo con generosidad la información deportiva.



El órgano de expresión de la corriente política escindida del Partido Colorado Vallista, que se denomino Partido Colorado Rivera, fue el diario La Mariana. Comenzó a salir en 1917 y, según seisavaba Pedro Marini Ríos en su primer número, el periódico respondía a los «principios políticos, económicos y sociales de un grupo de ciudadanos que han entendido dar a su causa lo mejor de sus entusiasmos y lo más puro de su desinterés.



En 1918 apareció de nuevo el diario El País, en esta segunda etapa vinculada al Partido Blanco. Uno de sus jóvenes fundadores, el diputado Washington Beltrán, se vio envuelto en un histórico debate periodístico que culmino, en 1920, en un duelo caballeresco a pistola, en el que falleció como consecuencia del disparo efectuado por el director de El Día, José Batlle v Ordoñez. La rica y fecunda historia del diario El País se ha proyectado hasta el presente, y en la actualidad sigue ostentando en sus páginas la divisa que reza «primero siempre».



En 1922 el dirigente socialista Emilio Fregona fundo el diario El Sol. Un afeo mas tarde apareció un nuevo vespertino, El Diario, cuya publicación corra por cuenta de la Sociedad Editora Uruguaya (SEUSA), que por entonces editaba La Mariana. En sus comienzos mostro un carácter noticioso ligero y variado y se distinguió por su primera plana, exclusivamente grafica, al modo de los vespertinos estadounidenses. La clave de su éxito fue una vasta información deportiva y turística, así como una atrayente sección policial.

Manuel Oribe

Nació en Montevideo el 27 de agosto de 1792, en el seno de una adinerada familia de militares de carrera. Su padre sirvió a la Corona española en Lima, ciudad en la que vivió Manuel su primera infancia hasta que, al morir su progenitor, regreso con su madre y hermanos a Montevideo. Siguiendo la tradición familiar, ingreso al ejército español y más tarde fue uno de los jefes revolucionarios con formación militar de carrera.

En 1811 el y uno de sus hermanos se integraron al ejército revolucionario artiguita. Durante la invasión luso brasileña permaneció en Buenos Aires, y en 1825 acompaño al general Juan Antonio Lavalleja en la Cruzada Libertadora, destacándose como militar.



Durante la primera presidencia de Fructuoso Rivera ocupo el Ministerio de Guerra y Marina y en 1835 fue designado segundo presidente constitucional de la Republica. Su mandate se vio interrumpido por los levantamientos riveritas y en 1838 debió renunciar a su cargo refugiándose en Buenos Aires, donde fue acogido por el gobernador Juan Manuel de Rosas.

Se initio así la Guerra Grande, y el ejercito arribista sitio a Montevideo en 1843, cerco que se extendió hasta 1851. Oribe siguió considerándose durante este periodo presidente constitucional y organizo el gobierno del país en el Cerrito. Una vez finalizada la guerra se retirad a su quinta de Miguelete y más adelante residió en España. Regreso al Uruguay en 1855 y firmo con el general Venancio Flores el Pacto de la Unión, por el cual ambos caudillos renunciaban a ser candidatos presidenciales en un intento por apaciguar la convulsionada vida política uruguaya. Murió el 12 de noviembre de 1857.

Aparicio Saravia

Nació el 16 de agosto de 1856, en Cerro Largo. Era uno de los doce hijos de un rico estanciero rio grandense, instalado en suelo oriental. A los 14 años fue enviado pupilo a un colegio de Montevideo, de donde se escapo y se unió a la insurrección liderada por Timoteo Aparicio contra el gobierno Colorado.

De vuelta en Cerro Largo, su actividad como tropero en los años siguientes le brindo un vasto conocimiento de la campana. En 1877 se caso con Candida Diaz Suarez y fueron a vivir a la estancia El Cordobes. En las dos últimas décadas del siglo XIX se vio envuelto en sucesivas revoluciones en territorio brasileño y uruguayo, en las que fue afianzando su condición de caudillo Blanco.



En marzo de 1897 inicio una importante revuelta exigiendo mayor representación de los blancos en el gobierno, en manos de los colorados. La gran disponibilidad de caballos con que contaba y la pericia de sus hombres le permitió trasladarse permanentemente sin ser vencido. Luego de importantes batallas como las de Tres Árboles, Arbolito, Cerros Colorados y Cerros Blancos se firmo la paz.

El Pacto de la Cruz (1897) estableció que seis departamentos tuvieran jefaturas políticas blancas, lo que de hecho significaba que se establecía un doble gobierno, el presidente Juan Lindolfo Cuestas en Montevideo y Saravia en El Cordobés. La inestabilidad de la situación genero un nuevo levantamiento arabista en 1904. Esta vez la suerte no le acompaño y fue derrotado por el ejército del presidente Jose Batlle y Ordonez, técnicamente superior. Saravia murió a causa de una herida producida en la batalla de Masovera, el 10 de septiembre de 1904.

Gabriel Terra

Nació en Montevideo en 1873. Hijo de un destacado economista de la época, Jose L. Terra, en 1895, a los 22 años, defendió su tesis final de la carrera de derecho, que tenia como tema central la deuda publica, por lo que se convirtió en un experto en cuestiones financieras. Entre 1900 y 1939 todos los gobiernos uruguayos requirieron sus servicios como especialista.



En 1914 participo como delegado en la Conferencia Comercial y Financiera que se realizo en Washington y, en su calidad de catedrático de Finanzas en la Escuela Superior de Comercio, estuvo al frente de la delegación uruguaya ante la Alta Comisión Financiera International de 1917.

Hombre de gran capacidad ejecutiva, Terra realizo una importante carrera dentro de la administración del Estado, siendo ministro en los gobiernos de los presidentes William, Brum y Viera, además de parlamentario, constituyente, consejero de Estado y representante diplomático.



Tras la muerte de Batlle y Ordoñez, en 1929, enfrentando una importante oposición interna en el Partido Colorado, al que pertenecía desde muy joven, se convirtió en el candidato triunfante del batllismo en las elecciones de 1930. Después de asumir la presidencia se distancio del Consejo de Administración y de los herederos de Batlle. En 1933 termino con la Constitución de 1918 mediante un golpe de Estado. La Convención Constituyente de 1934 prolongo su mandato, que concluyo el 19 de junio de 1938. Entrego el mando a Alfredo Baldomir, quien había sido elegido presidente este ultimo año. Murió en 1942.

La prensa radio y televisión

El periodismo local surgió en los primeros anos del siglo XIX con la aparición del Telégrafo mercantil, rural, político económico e historiográfico del Río de la Plata, que comenzó a editarse en Buenos Aires en 1801. Pero fue con las invasiones inglesas que la imprenta llego a Montevideo, y con ella se edito el primer periódico que veía la luz en la ciudad: La Estrella del Sur {Te sotuer star), escrito en español y en ingles, que empezó a circular en 1807. Entre 1810 y 1814 apareció la Gaceta de Montevideo, de tendencia españolcita, destinada a luchar contra los revolucionarios.

No obstante, el periodismo netamente montevideano nacería con un nuevo diario, El sol de las Provincias Unidas, que apareció en 1817, tras la ocupación porteña de la plaza de Montevideo y, a pesar de su corta vida, represento la superación de la etapa protagonizada por las publicaciones editadas bajo el dominio español.



Después de alcanzada la Independencia los diferentes grupos políticos partidarios comenzaron a tener sus propios órganos de prensa. El Universal fue el primer diario que defendió la política del Partido Blanco, el del general Manuel Oribe, luego llamado Partido Nacional. Entre 1830 y 1837 la prensa tuvo un notable desarrollo, publicándose más de cincuenta diarios.



En julio de 1836 fue clausurado El Nacional y una de sus principales plumas, Andrés Lamas, fue desterrado a Brasil, siendo el primer periodista perseguido con mengua de los derechos consagrados en la Constitución de la República.

José Enrique Rodó maestro de la juventud

Uno de los miembros mas destacados de la generación del Novecientos fue José Enrique Rodó, nacido en 1871 en Montevideo y muerto en Palermo (Italia) en 1917. Aclamado como el maestro de la juventud de America, fue el único uruguayo de su generación reconocido en todo el continente. Partidario de un arte que hiciese sentir y pensar a la vez, en sus ensayos ejerció una particular crítica literaria, flexible, tolerante, llena de imaginación y preciosista en su estilo.



Su texto de mayor repercusión fue La vida nueva, una serie de ensayos de critica literaria y filosófica que comenzó a publicar en 1897 y a la que pertenece el famoso Ariel (1900), «sermón laico» dedicado a Rubén Darío que el mismo poeta nicaragüense añadió como prologo a la segunda edición de Prosas prof anas. Ariel, texto que revela el acercamiento del autor al modernismo y subraya los valores espirituales de la tradición humanista, fue la respuesta ética de Rodó ante una America Latina que padecía un grave subdesarrollo en comparación con el triunfo material de Estados Unidos.



En 1906 publico Liberalismo y jacobinismo y en 1909 Motivos de Proteo, que contiene unas celebres parábolas. Sus últimos libros fueron El mirador de Prospero (1913) y El camino de Pas (1918, póstumo).